En la primera clase de la asignatura Enseñanza y aprendizaje de las ciencias experimentales II, la profesora nos comentó, en primer lugar en que iba a basarse la asignatura (los temas que abordaríamos, los trabajos que realizaríamos y como serían evaluados ambos aspectos). Por otra parte, también hablamos un poco de aquello que vimos en el curso pasado, dado que dependiendo del profesor que tuvimos nos adentramos más en unos aspectos que en otros.
Una vez finalizada la introducción, pasamos a realizar la primera actividad, consistente en explicar con nuestras propias palabras el siguiente esquema:
Una vez comentado en pequeño grupo, hemos llegado a la conclusión de que este modelo de enseñanza por investigación argumenta que cuando existe una implicación actitudinal escasa por parte del sujeto las ideas espontáneas que se generan difieren de la explicación científica, dado que se basan en el hecho de creer lo que se ve sin someterlo a prueba científica. Es por ello que en la mayoría de las ocasiones son erróneas. Estas ideas, que son resistentes al cambio y que coinciden con la epistemología espontánea deben evolucionar hacia ideas científicas y correctas, en las que exista un diseño experimental para comprobar hipótesis, y hacia un amplio conocimiento científico. Este cambio depende de la implicación consciente por parte del sujeto y de la idea que mejor le parezca a este.